La diabetes es una enfermedad común.

¿Estamos ante un tsunami de diabetes?

En Alemania, alrededor del 7,2 % de los adultos de entre 18 y 79 años tiene diagnosticada una diabetes mellitus. De ellos, aproximadamente entre el 90 y el 95 % padece diabetes tipo 2. La información y la prevención son las palancas clave para combatir esta enfermedad. En el contexto europeo, Irlanda presenta la tasa más baja: solo 1 de cada 25 personas de entre 20 y 79 años vive con diabetes. En cambio, Portugal, Rumanía, Alemania y Malta concentran las cifras más altas. Estos son los resultados más recientes del Instituto Robert Koch.

Aun así, Europa sale relativamente bien parada frente a Norteamérica y el Caribe: allí, el 13 % de la población padece diabetes, frente al 8,8 % en Europa, según Euronews. Lo preocupante es la tendencia al alza desde 2010. Los casos más extremos se dan en pequeños estados del Pacífico Sur como Micronesia y Nauru, donde más del 30 % de la población es diabética.

Como causas se señalan factores genéticos combinados con hábitos alimentarios poco saludables, como el consumo excesivo de azúcar. En China, el número de personas con diabetes sigue creciendo y roza ya los 120 millones. En India, la cifra tampoco es menor: casi 73 millones de personas viven con la enfermedad. Así lo recogen datos de Euronews y de la Sociedad Alemana de Diabetes.

Un tsunami de diabetes

La Federación Internacional de la Diabetes (IDF) publica periódicamente cifras actualizadas sobre la situación global. A nivel mundial, el número de casos de diabetes continúa aumentando. La IDF advierte de una epidemia global; en Alemania, la ayuda alemana contra la diabetes llega a hablar de un auténtico “tsunami de diabetes”. Cada ocho segundos, una persona fallece a causa de esta enfermedad.

En Alemania viven actualmente más de 7 millones de personas con diabetes mellitus. Entre un 20 y un 30 % desarrollará a lo largo de su vida un síndrome del pie diabético. Cada año se producen alrededor de 25.000 amputaciones en hospitales alemanes como consecuencia de esta complicación, según el Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención Sanitaria.

Las personas afectadas suelen presentar alteraciones de la sensibilidad o entumecimiento en piernas y dedos de los pies. En un plazo de cuatro años tras la amputación de una extremidad, más del 50 % necesita una amputación en la otra. Un control deficiente de la diabetes perjudica la circulación en piernas y pies; los nervios pueden dañarse. Muchas lesiones, así como daños por frío o calor, se detectan demasiado tarde.

Entre 2015 y 2020, la tasa de amputaciones mayores asociadas a diabetes por cada 100.000 habitantes descendió de 11,3 a 10,6. En mujeres, la reducción fue más acusada que en hombres; aun así, las tasas masculinas siguen siendo casi el triple.

A diferencia de la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 suele presentar síntomas menos claros y, por ello, se detecta tarde. Son frecuentes señales inespecíficas como cansancio (especialmente tras las comidas), debilidad y disminución del rendimiento. También el aumento de la sed y la micción pueden ser indicios.

¿Es posible padecer diabetes tipo 2 sin notarlo? Lamentablemente, sí. La enfermedad se desarrolla de forma gradual y un nivel elevado de glucosa en sangre no produce dolor.

En la diabetes tipo 1, los síntomas suelen aparecer en días o semanas. Generalmente, debuta en la infancia o adolescencia, aunque también puede manifestarse en adultos. Requiere inyecciones de insulina de por vida y es una enfermedad autoinmune congénita. Una dosificación incorrecta puede provocar hipoglucemias o hiperglucemias graves, situaciones de emergencia que pueden acabar en coma o incluso ser mortales.

El nivel de glucosa en sangre se puede determinar mediante dispositivos electrónicos de medición. Las tiras reactivas MediTouch® 2 de medisana utilizan una composición enzimática mejorada (GDH-FAD), específica para la glucosa, lo que reduce interferencias de otras sustancias. Además, incorporan detección de volumen insuficiente, evitando mediciones con poca sangre y ofreciendo resultados más precisos.

La diabetes mellitus se diagnostica cuando los valores de glucosa en ayunas superan repetidamente los 126 mg/dl (7 mmol/l). Un aumento marcado puede desencadenar una cetoacidosis diabética, una descompensación metabólica peligrosa. La acidificación de la sangre puede provocar manos frías, dolores de cabeza, fatiga crónica, hipertensión o hormigueo en dedos de manos y pies.

Síntomas de la diabetes

Otros síntomas incluyen náuseas, vómitos, dolor abdominal, micción frecuente, sed intensa, respiración profunda, alteraciones visuales, sequedad bucal, aturdimiento, confusión, pérdida de peso, debilidad muscular, mala cicatrización, piel seca y con picor, y pérdida de conciencia hasta el coma.

El exceso de azúcar reduce la capacidad del organismo para gestionar la glucosa con insulina, lo que incrementa la necesidad de esta hormona. Con el tiempo, una ingesta elevada de azúcar puede favorecer el desarrollo de diabetes tipo 2, que a menudo se detecta durante revisiones médicas rutinarias.

Las personas con diabetes tipo 2 suelen presentar signos de síndrome metabólico: obesidad marcada, hipertensión y alteraciones del metabolismo de grasas y azúcares, el llamado “cuarteto diabólico”. Cada uno de estos factores eleva el riesgo cardiovascular; juntos, lo multiplican.

La diabetes tipo 2 afecta sobre todo a adultos mayores —de ahí el término “diabetes del adulto”— y puede pasar desapercibida durante años. Por ello, los chequeos médicos periódicos son esenciales para detectar la enfermedad a tiempo y prevenir complicaciones.

Cuidar la alimentación

Para las personas con diabetes, la alimentación es clave. Conviene evitar productos con alto contenido de azúcar añadido: ultraprocesados, bebidas azucaradas, bollería, comida rápida, dulces, zumos azucarados, refrescos e incluso salsas como el kétchup.

El alto contenido de azúcar puede disparar la glucemia. También es recomendable limitar alimentos muy grasos como carnes y embutidos grasos, bollería, nata, patatas fritas, quesos curados, mantequilla y chocolate. Determinados alimentos ricos en hidratos de carbono elevan el azúcar en sangre.

En fases tempranas de la diabetes tipo 2, una alimentación adecuada y suficiente actividad física pueden incluso evitar la necesidad de medicación.

Los hidratos de carbono siguen siendo una fuente energética importante. Según la Sociedad Alemana de Diabetes, las personas con diabetes pueden cubrir entre el 45 y el 60 % de la energía diaria con carbohidratos. En casos de control insuficiente, una dieta reducida en carbohidratos puede resultar útil.

Recomendación práctica: dieta variada, con tres raciones de verduras y dos de fruta al día (teniendo en cuenta el contenido de azúcar). Los productos integrales aportan carbohidratos y fibra, prolongan la saciedad y ayudan al control glucémico. Lácteos con moderación, pescado una o dos veces por semana, menos carne, y preferencia por aceites vegetales, frutos secos y margarinas.

Moverse con regularidad

La actividad física regular es otro pilar para controlar la diabetes. Ayuda a mantener el peso, reduce la tensión arterial y la glucosa en sangre. Practicar deporte al menos 30 minutos, dos o tres veces por semana, contribuye a prevenir complicaciones como enfermedades cardiovasculares o el síndrome del pie diabético.

Día Mundial de la Diabetes

El 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. En torno a esta fecha se organizan en todo el mundo actos informativos sobre la diabetes mellitus. En Alemania, diabetesDE coordina el evento central bajo el patrocinio del Ministerio Federal de Sanidad y organiza, además, una jornada digital con ponencias científicas para personas afectadas, familiares y profesionales.

Aviso importante: este contenido ofrece información general. No sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico ni reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

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